LIGA REGIONAL PREFERENTE. JORNADA 20.
ESTADIO BALEAR: 400 espectadores.
ATLÉTICO BALEARES-PENYA ARRABAL: 4-1
ATLÉTICO BALEARES: Marcos Blázquez, Juan Martín "Rubio", Fidel Benítez (Javier Cano), Txema Expósito, Miquel Àngel Campins (Sergio Nevado), Joan Gual, Víctor Sánchez, Jörg Reeb, Daniel Caro (Nicolás Guzmán), Miguel Taylor (Joan Carles Vicens) y Lucas Pou.
PENYA ARRABAL: Tomás, Santiago, Sánchez, Pastor, Carlos (Juan), Cladera, Dani, Arce, Torres (Sebas), Romero (Basilio) y Peña (Riera).
ÁRBITRO: Buades Umbert.
AMARILLAS: Lucas, Fidel; Arce, Torres, Sebas, Cladera (2) y Pastor (2).
GOLES: 0-1: Arce (p) (min. 32); 1-1: Víctor (min. 49); 2-1: Víctor (min. 53); 3-1: Reeb (min. 72); 4-1: Lucas (min. 90).
REEB Y VÍCTOR LIDERAN UNA GRAN REMONTADA
El partido de ayer era especial por varias razones. La primera de ellas es que era el primer partido de la segunda vuelta de la competición. El Atlético Baleares tiene una dura empresa en tratar de igualar los registros logrados en su exitosa primera vuelta. La segunda razón era la condición de club satélite que tiene la Penya Arrabal respecto al RCD Mallorca. Ya para acabar añadir la última razón: el posible debut vistiendo los gloriosos colores blanquiazules de Vicens. Esta conjunción de alicientes hizo que ayer se viviera una jornada de balearismo intensa y feliz. La asistencia de público fue esperanzadora. Yo que estoy en la puerta repartiendo los Fulls Blanc-i-Blaus pude constatar y palpar el paulatino renacimiento del orgullo de ser balearicos que se está produciendo durante esta temporada. La venta de bufandas de la Penya Atlètica está dotando a las gradas de nuestro querido Estadio Balear de un precioso colorido blanquiazul. El número 12 del Full fue recibido con gran expectación y aplaudido por todos los balearicos que lo hojeaban.
Vayamos a lo que importa, al partido. Recibíamos ayer a uno de los cuatro equipos a los que no habíamos podido batir en la primera vuelta. En su reciente visita a Campos había logrado una contundente victoria por 1-4. Pero, claro, Campos (con todos los respetos) no es el Estadio Balear. Fue una auténtica lástima que Eladio no estuviera ayer en el campo. La Penya Atlètica lo lamentó mucho porque tenía muchas ganas de enseñarle a este jugadorcito a tener dos dedos de frente y respetar a aquellos equipos con historia y en los que él no podrá jugar jamás por su ínfima calidad futbolística. Me hubiera gustado mucho verlo ayer apabullado por la abrumadora superioridad balearica. Seguro que ayer no se hubiera dirigido a la grada. Pero dejemos a Eladio y pasemos a hablar de jugadores de verdad, hablemos de Reeb y de Víctor Sánchez. El primero hizo ayer un partido pasmoso, casi perfecto y lo rubricó con un golazo. Los años de Bundesliga no han sido en balde y en las piernas y, sobre todo, en la cabeza de Jörg hay mucho fútbol. El segundo hizo ayer un partido apoteósico: lo empezó en el centro del campo acompañando a Reeb y lo acabó de delantero centro marcando dos golazos. En ambos cometidos estuvo extraordinario.
Por lo que respecta a la alineación titular, destacó la presencia de Fidel en el lateral izquierdo sustituyendo al renqueante Cano. En la delantera, Taylor entraba en el equipo en el lugar de Nevado. Este cambio no sé a qué se debió pero me pareció un tremendo error de Amor. Por lo demás, Dani se mantenía en la banda izquierda del centro del campo. En fin, una alineación un poquito rara y que no cuajó. Sobre todo he de destacar, y lamento hacerlo, el flojísmo primer tiempo que hizo Fidel: no ya es que no tenga la profundidad de Cano sino que en defensa fue un coladero propiciando al principio del partido una pérdida ridícula de balón que por poco no nos cuesta un gol. Vicens esperaba su oportunidad en el banco de los suplentes. Hagamos un esfuerzo mental de imaginación y entremos en el vestuario del Penya Arrabal durante la charla táctica preparatoria. Este es el señor Jaume Sastre pergeñando una nueva táctica llamada "TÁCTICA DEL ABRAZO DEL OSO": "Chicos, mirad, cuando los centrocampistas del Baleares le pasen el balón en profundidad a Lucas lo que tenéis que hacer es abrazarlo con fuerza como si fuera vuestra novia a la que no viérais desde hace medio año. Y si él, en un alarde de habilidad, lograra librarse de vuestro abrazo, entonces lo agarráis. Si así y todo continuara hacia delante, entonces no os avergoncéis y os lanzáis encima de él. Otra cosa, cuando haya un centro al área pequeña y un delantero del Baleares esté en posición de remate lo abrazáis también para que no pueda moverse. No os preocupéis, el árbitro y el juez de línea están tan ciegos que no pitarán nada. Además, no os preocupéis, los árbitros ven el rojo y parece que han visto a la Santa Compaña. Con esta táctica, chicos, y con un poco de suerte, lograremos no salir goleados de aquí". Esta fue, más o menos, la charla que se producía en el vestuario visitante en los momentos previos al comienzo del partido.
El partido comenzó con presión balearica buscando rápido el gol. Con la citada táctica era muy difícil que nuestros muchachos lograran llegar al área ya que los jugadores del Penya Arrabal le pegaban a todo lo que se movía. Pero pasemos de la Penya y de su triste partido (ha sido el peor equipo que ha pasado por el Estadio Balear porque a su pobreza futbolística le sumó una marrullería insultante). El alemán Reeb ofreció en este primer tiempo un destello de su calidad en una jugada en la que se encuentra con el balón controlado ante el lateral derecho del área rival. Enfrente tiene a un defensa y otro un poco más atrás a la espera por si es necesario. Jörg levanta la cabeza, calibra la situación y… Él no es Robinho, no, no se pone a hacer el gilipollas dando saltitos encima del balón ni bicicletas en el aire. No, él se limita a amagar con la cadera como que se va hacia la izquierda para a continuación, cuando ya tiene al defensa desplazado, maniobrar hacia la derecha para poner un centro magistral al área pequeña que no pudo ser rematado en condiciones debido al famoso "abrazo del oso". Esta jugada es la que mejor define a Jörg: simpleza, inteligencia, fiabilidad. Como un Mercedes Benz, vamos.
El otro héroe de la tarde, Víctor Sánchez, se mostraba como un coloso en la medular cortando balones y jugándolos con criterio. El número ocho del rival, creo que se llama Cladera el angelito, iba a lo suyo y nos ofrecía a todos los presentes un auténtico recital de agarrones, patadas y golpes dignos de figurar en un película de Chuck Norris. Y todo ocurría ante los miopes ojos del árbitro, al que pondremos el apelativo de auténtico Rompetechos. Al filo de la media hora de juego y emulando en ello al famoso personaje de cómic, el sujeto apellidado Buades Umbert decide pitar penalti en el área local. No es de extrañar ya que Rompetechos confundía un ladrillo con una bicicleta. El penalti lo lanza Arce y marca. Cero a uno y con ello se establecía un resultado tremendamente injusto: el único equipo que intentaba jugar iba por debajo en el marcador. Las agresiones a Lucas eran tan descaradas que hasta el pésimo colegiado tuvo que expulsar por reiteración al mencionado Cladera. En el colmo del disparate, el señor Buades le enseña tarjeta amarilla a Lucas por recibir una agresión. Con todo este cúmulo de despropósitos se llegó al descanso. Amor se dio cuenta de que el experimento no funcionaba y en el descanso deja en el banquillo a Fidel y a Dani para dar entrada a Cano y a Nico. Víctor pasaba así a jugar como delantero centro, posición en la que empezó la temporada. En la segunda parte, el Atlético Baleares fue un vendaval. Arrasó por completo al Penya Arrabal y le metió cuatro goles como cuatro soles. La entrada de Cano, revolucionó por completo el lateral izquierdo y la solvencia de Nico en la medular le dio una fluida circulación de pelota al centro del campo. El Baleares adelantó líneas, se puso en serio a la faena y empezó a desarbolar el entramado defensivo. Rubio, que ayer no estuvo muy fino, despertó y volvió a aparecer por el lateral derecho. Taylor se ubicaba en el lugar de Dani. Comenzaron las triangulaciones, los desplazamientos de banda a banda y, lo más importante, los desmarques. A los cuatro minutos, un centro al área pequeña es rematado tal como viene por Víctor en posición acrobática mandando el balón al fondo de la portería. El gol es celebrado por todo el Estadio Balear con gran alegría. El Penya Arrabal lo pasaba fatal en el campo, el temporal que le venía encima era de los inaguantables y esta segunda parte era para ellos una auténtica agonía. Los incursiones de Cano por la izquierda eran constantes, Reeb y Taylor suministraban balones a los puntas y el peligro era incesante. El segundo gol de la tarde para el Baleares merece una narración a cámara lenta: Reeb recibe el balón en las inmediaciones de la frontal, se marcha con elegancia hacia el lateral del área, levanta la cabeza y manda un centro medido para que Víctor, en el área pequeña agarrado por un defensa, ponga la puntera de la bota para que el balón, poquito a poco, atraviese la línea de meta. Delirio en la grada, gritos de Atlètic, Atlètic y bufandas al viento. Pero lo mejor de la tarde estaba por llegar. Fue el tercer gol. Reeb decidió que ya estaba bien de ser tan desprendido y se dijo a sí mismo que él quería meter un golito. Y así fue cómo lo hizo. En el área grande controla con maestría un balón que venía con bastante fuerza (fue un toquecito sutil que bastó para que el esférico se quedara pegado a su bota) y sin pensárselo dos veces se gira rapidísimo y manda un obús de tiro cruzado ante el que Tomás no puede hacer más que seguir con la mirada. Gol magistral que es recibido con entusiasmo por la grada. El público vibraba con sus jugadores y la gente se hacía cruces ante el sensacional gol del alemán. A todo esto los jugadores del Penya Arrabal estaban desesperados, totalmente superados por los rivales blanquiazules. Otro angelito del Penya Arrabal, apellidado Pastor, tuvo que enfilar el camino de los vestuarios para purgar allí su pecado de exceso de celo en la disputa del balón. Amor dio entrada a Nevado por un apagado Taylor y Sergio se sumó a la celebración con una jugada en la que se marcha por potencia de su marcador y sólo ante el portero no fue capaz de marcar. Ya cuando el partido estaba a punto de acabar Nevado se marcha por la línea de fondo y con abrumadora generosidad le cede el balón a Lucas para que éste marque su gol número 21 del campeonato. El gol es coreado por la grada que se mostraba feliz y esperanzada.
Así acabó el partido, con los jugadores del Penya Arrabal vapuleados, cabizbajos y con el rabo entre las piernas. Era la primera vez que jugaban en el Estadio Balear y creo que será la ultima.
El próximo domingo nos espera el Andratx. Campo difícil pero si los nuestros se ponen el mono de faena y juegan como lo hicieron en Campos no saldremos de allí sin los tres puntos.
Hasta otra. Salud.
Javier.
ESTADIO BALEAR: 400 espectadores.
ATLÉTICO BALEARES-PENYA ARRABAL: 4-1
ATLÉTICO BALEARES: Marcos Blázquez, Juan Martín "Rubio", Fidel Benítez (Javier Cano), Txema Expósito, Miquel Àngel Campins (Sergio Nevado), Joan Gual, Víctor Sánchez, Jörg Reeb, Daniel Caro (Nicolás Guzmán), Miguel Taylor (Joan Carles Vicens) y Lucas Pou.
PENYA ARRABAL: Tomás, Santiago, Sánchez, Pastor, Carlos (Juan), Cladera, Dani, Arce, Torres (Sebas), Romero (Basilio) y Peña (Riera).
ÁRBITRO: Buades Umbert.
AMARILLAS: Lucas, Fidel; Arce, Torres, Sebas, Cladera (2) y Pastor (2).
GOLES: 0-1: Arce (p) (min. 32); 1-1: Víctor (min. 49); 2-1: Víctor (min. 53); 3-1: Reeb (min. 72); 4-1: Lucas (min. 90).
REEB Y VÍCTOR LIDERAN UNA GRAN REMONTADA
El partido de ayer era especial por varias razones. La primera de ellas es que era el primer partido de la segunda vuelta de la competición. El Atlético Baleares tiene una dura empresa en tratar de igualar los registros logrados en su exitosa primera vuelta. La segunda razón era la condición de club satélite que tiene la Penya Arrabal respecto al RCD Mallorca. Ya para acabar añadir la última razón: el posible debut vistiendo los gloriosos colores blanquiazules de Vicens. Esta conjunción de alicientes hizo que ayer se viviera una jornada de balearismo intensa y feliz. La asistencia de público fue esperanzadora. Yo que estoy en la puerta repartiendo los Fulls Blanc-i-Blaus pude constatar y palpar el paulatino renacimiento del orgullo de ser balearicos que se está produciendo durante esta temporada. La venta de bufandas de la Penya Atlètica está dotando a las gradas de nuestro querido Estadio Balear de un precioso colorido blanquiazul. El número 12 del Full fue recibido con gran expectación y aplaudido por todos los balearicos que lo hojeaban.
Vayamos a lo que importa, al partido. Recibíamos ayer a uno de los cuatro equipos a los que no habíamos podido batir en la primera vuelta. En su reciente visita a Campos había logrado una contundente victoria por 1-4. Pero, claro, Campos (con todos los respetos) no es el Estadio Balear. Fue una auténtica lástima que Eladio no estuviera ayer en el campo. La Penya Atlètica lo lamentó mucho porque tenía muchas ganas de enseñarle a este jugadorcito a tener dos dedos de frente y respetar a aquellos equipos con historia y en los que él no podrá jugar jamás por su ínfima calidad futbolística. Me hubiera gustado mucho verlo ayer apabullado por la abrumadora superioridad balearica. Seguro que ayer no se hubiera dirigido a la grada. Pero dejemos a Eladio y pasemos a hablar de jugadores de verdad, hablemos de Reeb y de Víctor Sánchez. El primero hizo ayer un partido pasmoso, casi perfecto y lo rubricó con un golazo. Los años de Bundesliga no han sido en balde y en las piernas y, sobre todo, en la cabeza de Jörg hay mucho fútbol. El segundo hizo ayer un partido apoteósico: lo empezó en el centro del campo acompañando a Reeb y lo acabó de delantero centro marcando dos golazos. En ambos cometidos estuvo extraordinario.
Por lo que respecta a la alineación titular, destacó la presencia de Fidel en el lateral izquierdo sustituyendo al renqueante Cano. En la delantera, Taylor entraba en el equipo en el lugar de Nevado. Este cambio no sé a qué se debió pero me pareció un tremendo error de Amor. Por lo demás, Dani se mantenía en la banda izquierda del centro del campo. En fin, una alineación un poquito rara y que no cuajó. Sobre todo he de destacar, y lamento hacerlo, el flojísmo primer tiempo que hizo Fidel: no ya es que no tenga la profundidad de Cano sino que en defensa fue un coladero propiciando al principio del partido una pérdida ridícula de balón que por poco no nos cuesta un gol. Vicens esperaba su oportunidad en el banco de los suplentes. Hagamos un esfuerzo mental de imaginación y entremos en el vestuario del Penya Arrabal durante la charla táctica preparatoria. Este es el señor Jaume Sastre pergeñando una nueva táctica llamada "TÁCTICA DEL ABRAZO DEL OSO": "Chicos, mirad, cuando los centrocampistas del Baleares le pasen el balón en profundidad a Lucas lo que tenéis que hacer es abrazarlo con fuerza como si fuera vuestra novia a la que no viérais desde hace medio año. Y si él, en un alarde de habilidad, lograra librarse de vuestro abrazo, entonces lo agarráis. Si así y todo continuara hacia delante, entonces no os avergoncéis y os lanzáis encima de él. Otra cosa, cuando haya un centro al área pequeña y un delantero del Baleares esté en posición de remate lo abrazáis también para que no pueda moverse. No os preocupéis, el árbitro y el juez de línea están tan ciegos que no pitarán nada. Además, no os preocupéis, los árbitros ven el rojo y parece que han visto a la Santa Compaña. Con esta táctica, chicos, y con un poco de suerte, lograremos no salir goleados de aquí". Esta fue, más o menos, la charla que se producía en el vestuario visitante en los momentos previos al comienzo del partido.
El partido comenzó con presión balearica buscando rápido el gol. Con la citada táctica era muy difícil que nuestros muchachos lograran llegar al área ya que los jugadores del Penya Arrabal le pegaban a todo lo que se movía. Pero pasemos de la Penya y de su triste partido (ha sido el peor equipo que ha pasado por el Estadio Balear porque a su pobreza futbolística le sumó una marrullería insultante). El alemán Reeb ofreció en este primer tiempo un destello de su calidad en una jugada en la que se encuentra con el balón controlado ante el lateral derecho del área rival. Enfrente tiene a un defensa y otro un poco más atrás a la espera por si es necesario. Jörg levanta la cabeza, calibra la situación y… Él no es Robinho, no, no se pone a hacer el gilipollas dando saltitos encima del balón ni bicicletas en el aire. No, él se limita a amagar con la cadera como que se va hacia la izquierda para a continuación, cuando ya tiene al defensa desplazado, maniobrar hacia la derecha para poner un centro magistral al área pequeña que no pudo ser rematado en condiciones debido al famoso "abrazo del oso". Esta jugada es la que mejor define a Jörg: simpleza, inteligencia, fiabilidad. Como un Mercedes Benz, vamos.
El otro héroe de la tarde, Víctor Sánchez, se mostraba como un coloso en la medular cortando balones y jugándolos con criterio. El número ocho del rival, creo que se llama Cladera el angelito, iba a lo suyo y nos ofrecía a todos los presentes un auténtico recital de agarrones, patadas y golpes dignos de figurar en un película de Chuck Norris. Y todo ocurría ante los miopes ojos del árbitro, al que pondremos el apelativo de auténtico Rompetechos. Al filo de la media hora de juego y emulando en ello al famoso personaje de cómic, el sujeto apellidado Buades Umbert decide pitar penalti en el área local. No es de extrañar ya que Rompetechos confundía un ladrillo con una bicicleta. El penalti lo lanza Arce y marca. Cero a uno y con ello se establecía un resultado tremendamente injusto: el único equipo que intentaba jugar iba por debajo en el marcador. Las agresiones a Lucas eran tan descaradas que hasta el pésimo colegiado tuvo que expulsar por reiteración al mencionado Cladera. En el colmo del disparate, el señor Buades le enseña tarjeta amarilla a Lucas por recibir una agresión. Con todo este cúmulo de despropósitos se llegó al descanso. Amor se dio cuenta de que el experimento no funcionaba y en el descanso deja en el banquillo a Fidel y a Dani para dar entrada a Cano y a Nico. Víctor pasaba así a jugar como delantero centro, posición en la que empezó la temporada. En la segunda parte, el Atlético Baleares fue un vendaval. Arrasó por completo al Penya Arrabal y le metió cuatro goles como cuatro soles. La entrada de Cano, revolucionó por completo el lateral izquierdo y la solvencia de Nico en la medular le dio una fluida circulación de pelota al centro del campo. El Baleares adelantó líneas, se puso en serio a la faena y empezó a desarbolar el entramado defensivo. Rubio, que ayer no estuvo muy fino, despertó y volvió a aparecer por el lateral derecho. Taylor se ubicaba en el lugar de Dani. Comenzaron las triangulaciones, los desplazamientos de banda a banda y, lo más importante, los desmarques. A los cuatro minutos, un centro al área pequeña es rematado tal como viene por Víctor en posición acrobática mandando el balón al fondo de la portería. El gol es celebrado por todo el Estadio Balear con gran alegría. El Penya Arrabal lo pasaba fatal en el campo, el temporal que le venía encima era de los inaguantables y esta segunda parte era para ellos una auténtica agonía. Los incursiones de Cano por la izquierda eran constantes, Reeb y Taylor suministraban balones a los puntas y el peligro era incesante. El segundo gol de la tarde para el Baleares merece una narración a cámara lenta: Reeb recibe el balón en las inmediaciones de la frontal, se marcha con elegancia hacia el lateral del área, levanta la cabeza y manda un centro medido para que Víctor, en el área pequeña agarrado por un defensa, ponga la puntera de la bota para que el balón, poquito a poco, atraviese la línea de meta. Delirio en la grada, gritos de Atlètic, Atlètic y bufandas al viento. Pero lo mejor de la tarde estaba por llegar. Fue el tercer gol. Reeb decidió que ya estaba bien de ser tan desprendido y se dijo a sí mismo que él quería meter un golito. Y así fue cómo lo hizo. En el área grande controla con maestría un balón que venía con bastante fuerza (fue un toquecito sutil que bastó para que el esférico se quedara pegado a su bota) y sin pensárselo dos veces se gira rapidísimo y manda un obús de tiro cruzado ante el que Tomás no puede hacer más que seguir con la mirada. Gol magistral que es recibido con entusiasmo por la grada. El público vibraba con sus jugadores y la gente se hacía cruces ante el sensacional gol del alemán. A todo esto los jugadores del Penya Arrabal estaban desesperados, totalmente superados por los rivales blanquiazules. Otro angelito del Penya Arrabal, apellidado Pastor, tuvo que enfilar el camino de los vestuarios para purgar allí su pecado de exceso de celo en la disputa del balón. Amor dio entrada a Nevado por un apagado Taylor y Sergio se sumó a la celebración con una jugada en la que se marcha por potencia de su marcador y sólo ante el portero no fue capaz de marcar. Ya cuando el partido estaba a punto de acabar Nevado se marcha por la línea de fondo y con abrumadora generosidad le cede el balón a Lucas para que éste marque su gol número 21 del campeonato. El gol es coreado por la grada que se mostraba feliz y esperanzada.
Así acabó el partido, con los jugadores del Penya Arrabal vapuleados, cabizbajos y con el rabo entre las piernas. Era la primera vez que jugaban en el Estadio Balear y creo que será la ultima.
El próximo domingo nos espera el Andratx. Campo difícil pero si los nuestros se ponen el mono de faena y juegan como lo hicieron en Campos no saldremos de allí sin los tres puntos.
Hasta otra. Salud.
Javier.