LIGA REGIONAL PREFERENTE. JORNADA 27
CAMPO MUNICIPAL "SES PESQUERES": 150 espectadores
ARTÀ-ATLÉTICO BALEARES: 1-1
ARTÀ: Nofre, Nieto, Ramón, Sureda, Massanet, Gayà, Brunet, Reynés, Tino, Tous y Víctor. SUPLENTES: Andreu, Terrassa, Ferrer, Caldentey y Deret.
ATLÉTICO BALEARES: Marcos Blázquez, Chema Expósito, Javier Cano, Miquel Àngel Campins, Xisco Sánchez, Joan Gual, Nicolás Guzmán (Jaime, min. 67), Jörg Reeb (Joan Carles Vicens, min. 46), Juan Martín "Rubio", Víctor Sánchez y Sergio Nevado. SUPLENTES: Martín, Reus (ps) y Luc Beguide.
GOLES: 0-1: Rubio (min. 81); 1-1: Tino (p) (min. 83).
DECEPCIONANTE ATLÉTICO BALEARES EN ARTÀ
Un espeso equipo blanquiazul es incapaz de ganar tras jugar media hora con uno más
En este día festivo en el que se celebraba el Día de las Islas Baleares nuestro Atlético Baleares nos ha mostrado su cara más gris. En este Miércoles de Ceniza, día de ayuno y abstinencia, nuestros chicos nos han querido suministrar una buena dosis de penitencia a todos los balearicos presentes en Ses Pesqueres.
He llegado con muchos problemas a Ses Pesqueres debido a que no hay ningún tipo de indicador que oriente sobre su ubicación. El precio de la entrada: 7 euros. La temperatura en Artà ha sido fría y la asistencia de espectadores ha sido floja aunque hay que reseñar que los pocos que han ido se han hecho notar: han presionado mucho al trío arbitral y sobre todo una señora de la zona de la tribuna ha sido la que ha llevado la voz cantante, nunca mejor dicho. El terreno de juego es de reducidas dimensiones aunque dotado de un excelente césped artificial.
Entre los 150 espectadores arriba indicados se encontraban los sancionados y lesionados de nuestro equipo. Demasiados para una plantilla justita de elementos como la nuestra. Por encima de todas las ausencias, una era la más sentida: la de Lucas Pou. Como iremos viendo a lo largo de esta crónica, la ausencia del rubio delantero se ha notado muchísimo. Con todas estas limitaciones, este es el once titular que ha puesto en liza Toni Amor: Marcos en la portería, el lateral derecho ha sido para Chema, el izquierdo para Cano y el eje defensivo ha sido encargado a Xisco y Campins. El volante derecho correspondía a Joan Gual y a Rubio el izquierdo mientras que en el centro estaban Nico y Reeb. Las puntas eran para Víctor y Nevado. Enfrente ha tenido esta tarde el Atlético Baleares a un Artà súper agresivo y dispuesto a dejarse la piel en el partido. Esto, desde luego, no nos extraña en absoluto: todos los equipos que juegan contra nosotros lo dan todo. Aun dando esto por sabido, el Artà ha jugado siempre al límite.
El partido ha empezado con unos primeros quince minutos esperanzadores: nuestro equipo ha salido con ganas y dispuesto a buscar la victoria. Pero exactamente quince minutos es lo que nos han durado las ganas de ganar. En ese intervalo se han lanzado tres saques de esquina casi consecutivos, lo que reflejaba ese dominio blanquiazul del que hablo. Así, en el minuto 6 se produce una buena acción de Víctor que en la parte derecha del área le hace un sombrero a un defensor y su centro es rematado por Nevado con mucha oposición de un defensa saliendo el balón por la línea de fondo. A este dominio balearico el Artà oponía una agresividad tremenda. Señal de ello es la entrada que sufrió Gual en el minuto 7 y que le tuvo algunos momentos en el suelo. En el minuto 11 se produce un error en el colegiado que nos pita a favor una falta a Víctor a unos diez metros del área cuando no había existido ninguna infracción. El público ha empezado a increpar airadamente al colegiado con gran insistencia. La falta la ha lanzado Cano fuerte y desviada. Un minuto más tarde se produce un remate de cabeza de Víctor desde el área pequeña pero el remate es flojo y el portero lo detiene sin problemas. La presión balearica ha empezado a disminuir y el Artà, con un juego primitivo y esgrimiendo como única arma una lucha sin cuartel, ha ido adelantando líneas poco a poco. En el minuto 15, el público local reclama con furor un penalti de Marcos a un delantero cometido a la hora de buscar un balón a media altura. La queja no tenía fundamento alguno y el árbitro hizo bien en no pitar nada. El partido se iba nivelando. Nuestro centro del campo no presionaba lo suficientemente arriba y ello permitía al centro del campo local tocar un poco la pelota. Además, la poca aptitud de Reeb a la hora de luchar los balones por alto era otro inconveniente. Joan Gual estaba desaparecido desde el principio y sólo un excelente Rubio y un muy activo Cano eran los que llevaban el peso del juego. Ningún pero a nuestros defensas que han estado muy bien en todo el partido. En el minuto 20, Chema le da un excelente pase a Rubio que en el pico del área se deshace de un defensa y dispara ligeramente desviado. Un minuto más tarde, Reeb conduce un balón en la medular y lo pasa a Cano quien lanza desde su banda y su disparo (que parecía ser un centro al área) tiene que ser sacado por el portero en una gran intervención. Parecía que volvía el dominio pues en el minuto 22 es Reeb quien remató desde la frontal del área pero su disparo fue bloqueado por un defensa y el balón acabó llegándole al portero mansamente. En defensa, Chema seguía exhibiendo su gran estado de forma y era un muro para los atacantes locales. De todos modos, nuestro equipo seguía sin presionar lo suficiente y no merecía la victoria porque no lograba imponer su ley en ningún momento. Al contrario, era el Artà el que había ido llevando el partido a su terreno, convirtiéndolo en un toma y daca que no nos interesaba en absoluto. En el minuto 32 se produce nuestra mejor jugada: Cano saca de banda, el balón le llega a Rubio que tras aguantar la acometida de un defensa se lo pasa a Reeb quien asiste a Víctor para que éste remate desde la frontal del área pequeña en posición forzada saliendo el balón desviado. Era la única jugada trenzada de nuestro equipo en toda la primera parte. Triste bagaje para un equipo que marcha primero en la clasificación. Los últimos diez minutos de la primera parte han sido flojísimos por parte del Atlético Baleares. Daba pena ver cómo el juego se desarrollaba en la mitad de campo blanquiazul. Ante un rival tan limitado la impresión que se daba era decepcionante. El primer tiempo ha acabado con una entrada brutal a Nico por parte del delantero centro local. Tras el pitido final, me quedo con la idea de que algo hay que hacer en el descanso porque la cosa no puede seguir así. Me encontré con el padre de nuestro jugador Xisco Sánchez y coincidía conmigo en lo flojo de nuestro rendimiento.
La segunda parte la vi junto al señor Sánchez. Comenzó con una gran sorpresa: Amor dejó en el vestuario a Reeb y lo suplió por Vicens. A no ser que el alemán tuviera algún problema físico no comprendí la razón del cambio. Lo que está claro es que Reeb no era el culpable de nuestro pobre primer tiempo. Junto con la entrada de Vicens se dieron unos cambios de posición sorprendentes: Gual pasó a la banda izquierda y Rubio a la derecha mientras que Víctor abandonaba la delantera para pasar a cooperar en el centro del campo. Todo hacía indicar que el objetivo de Amor era hacerse con el mando en el centro del campo. Pero no, todo esta sucesión de retoques tácticos no dio resultado y el partido siguió igual. Eso sí, Víctor cortaba balones por alto en el centro del campo pero eso no iba a hacer que marcáramos goles. Vicens se había ubicado como media punta encargado de suministrar balones a un Nevado siempre fuera de sitio. Rubio era el único que daba sensación de poder hacer algo y ya en el minuto 52 remató alto desde la frontal del área tras un saque de esquina de Vicens. El dominio territorial correspondía al Artà ante un Atlético Baleares muy echado atrás, con la defensa incluso dentro del área. En fin, una pena. En el minuto 57, Nico fue entrado brutalmente de nuevo en el centro del campo. Dos minutos más tarde se produjo la jugada que hubiera podido suponer un punto de inflexión en el devenir de los acontecimientos: el número 15 del Artà (que ya había sido amonestado en el minuto 23) es expulsado con toda justicia al mostrarle el colegiado la segunda amarilla por un codazo en un salto con Vicens. Nos quedábamos con uno más y faltaban 31 minutos para el final. Pero todo siguió igual. Nada de echarse hacia delante en busca de la victoria con coraje, nada de dominar el juego a placer, nada de nada. Todo siguió igual de mal. Para más inri (en una clara muestra de sus intenciones) el técnico del Artà cambió a su delantero centro para dar entrada a un volante defensivo. Ocho minutos tardó el técnico balearico en efectuar un cambio y no sirvió para nada: quitó a un sufrido Nico y dio entrada al juvenil Jaime para que se colocara en punta por la izquierda acompañando a Nevado. Esto vino acompañado por un nuevo cambio de los volantes pasando Gual otra vez a la derecha y Rubio a la izquierda. Pero todo este rompecabezas no sirvió absolutamente para nada. Y no sirvió para nada porque no podía servir para nada. Lo importante es que afrontábamos los minutos importantes con Reeb en la ducha y con Jaime en el campo. Pero Amor no dejó de jugar con cuatro defensas. Y ¿para qué demonios quería los cuatro defensas? ¿para parar la avalancha ofensiva de los extraordinarios delanteros locales? En fin, lastimoso. No se notó para nada la superioridad numérica blanquiazul en ningún momento. Y no se notó porque no se podía notar porque los nuestros no se fueron a por el partido. Para mí, lo que tenía que haber hecho Amor era poner a Xisco en la medular pasando a jugar con tres defensas. No tenía pinta de que se fuera a abrir el marcador a no ser en un saque de falta o de esquina o en un rebote o una jugada aislada. Se iba acercando el final del partido y con ello el temor de los pocos aficionados balearicos a encajar un gol en cualquier jugada aislada. El primer susto nos lo llevamos en el minuto 76 cuando tras un fuerte saque de puerta un delantero rival remató de cabeza hacia atrás saliendo el balón alto por poco. En el minuto 79 se produjo la mejor ocasión de gol blanquiazul: Vicens controla un balón en la medular, levanta la cabeza y manda un centro magistral a Rubio en la derecha quien manda el balón al punto de penalti para que Nevado rematara de cabeza al larguero. Fue una auténtica lástima y el padre de Xisco se llevaba las manos a la cabeza. En el minuto 80, Gual sacó una de esas faltas ideales para él pero el esférico salió rozando el palo. En el minuto siguiente llegó nuestro gol: Rubio, ¡no podía ser otro!, se llevó por coraje un balón en la frontal del área y pegó un zapatazo cruzado que se coló en la portería local. Parecía que la victoria la teníamos en la mano pero no. El Artà, a la desesperada, adelantó líneas en busca del empate y en los minutos siguientes nos dominó por completo. Tras un fuera de juego inexistente de Jaime que cortó un peligrosísimo contragolpe llevado por Gual, vino el empate. Balón mandado al área desde la banda derecha del ataque local y Cano, al ir a cortar el balón, llegó tarde y derribó al atacante. Era el colofón a una tarde para olvidar. Penalti y gol. Y de aquí al final sólo cabe reseñar que tuvimos una última ocasión para la esperanza en un lanzamiento directo de falta de Gual que el portero desvió en una gran intervención. Tras esto, el árbitro pitó el final y los balearicos nos quedamos tristes porque nos hubiera gustado ver otro partido. Otro partido con otro rendimiento en nuestros jugadores y otra dirección táctica por parte de nuestro entrenador.
Con este punto tenemos 62 en nuestro casillero. Ya queda menos para el ascenso pero desde luego si hubiéramos jugado siempre como hoy no iríamos primeros destacados a estas alturas.
A pesar de este revés, sobre todo por la imagen ofrecida, la vida sigue y el próximo domingo tenemos todos una cita en nuestro Estadio Balear para animar a nuestro equipo en el compromiso que nos medirá al Poblense B.
Salud.
Javier.
CAMPO MUNICIPAL "SES PESQUERES": 150 espectadores
ARTÀ-ATLÉTICO BALEARES: 1-1
ARTÀ: Nofre, Nieto, Ramón, Sureda, Massanet, Gayà, Brunet, Reynés, Tino, Tous y Víctor. SUPLENTES: Andreu, Terrassa, Ferrer, Caldentey y Deret.
ATLÉTICO BALEARES: Marcos Blázquez, Chema Expósito, Javier Cano, Miquel Àngel Campins, Xisco Sánchez, Joan Gual, Nicolás Guzmán (Jaime, min. 67), Jörg Reeb (Joan Carles Vicens, min. 46), Juan Martín "Rubio", Víctor Sánchez y Sergio Nevado. SUPLENTES: Martín, Reus (ps) y Luc Beguide.
GOLES: 0-1: Rubio (min. 81); 1-1: Tino (p) (min. 83).
DECEPCIONANTE ATLÉTICO BALEARES EN ARTÀ
Un espeso equipo blanquiazul es incapaz de ganar tras jugar media hora con uno más
En este día festivo en el que se celebraba el Día de las Islas Baleares nuestro Atlético Baleares nos ha mostrado su cara más gris. En este Miércoles de Ceniza, día de ayuno y abstinencia, nuestros chicos nos han querido suministrar una buena dosis de penitencia a todos los balearicos presentes en Ses Pesqueres.
He llegado con muchos problemas a Ses Pesqueres debido a que no hay ningún tipo de indicador que oriente sobre su ubicación. El precio de la entrada: 7 euros. La temperatura en Artà ha sido fría y la asistencia de espectadores ha sido floja aunque hay que reseñar que los pocos que han ido se han hecho notar: han presionado mucho al trío arbitral y sobre todo una señora de la zona de la tribuna ha sido la que ha llevado la voz cantante, nunca mejor dicho. El terreno de juego es de reducidas dimensiones aunque dotado de un excelente césped artificial.
Entre los 150 espectadores arriba indicados se encontraban los sancionados y lesionados de nuestro equipo. Demasiados para una plantilla justita de elementos como la nuestra. Por encima de todas las ausencias, una era la más sentida: la de Lucas Pou. Como iremos viendo a lo largo de esta crónica, la ausencia del rubio delantero se ha notado muchísimo. Con todas estas limitaciones, este es el once titular que ha puesto en liza Toni Amor: Marcos en la portería, el lateral derecho ha sido para Chema, el izquierdo para Cano y el eje defensivo ha sido encargado a Xisco y Campins. El volante derecho correspondía a Joan Gual y a Rubio el izquierdo mientras que en el centro estaban Nico y Reeb. Las puntas eran para Víctor y Nevado. Enfrente ha tenido esta tarde el Atlético Baleares a un Artà súper agresivo y dispuesto a dejarse la piel en el partido. Esto, desde luego, no nos extraña en absoluto: todos los equipos que juegan contra nosotros lo dan todo. Aun dando esto por sabido, el Artà ha jugado siempre al límite.
El partido ha empezado con unos primeros quince minutos esperanzadores: nuestro equipo ha salido con ganas y dispuesto a buscar la victoria. Pero exactamente quince minutos es lo que nos han durado las ganas de ganar. En ese intervalo se han lanzado tres saques de esquina casi consecutivos, lo que reflejaba ese dominio blanquiazul del que hablo. Así, en el minuto 6 se produce una buena acción de Víctor que en la parte derecha del área le hace un sombrero a un defensor y su centro es rematado por Nevado con mucha oposición de un defensa saliendo el balón por la línea de fondo. A este dominio balearico el Artà oponía una agresividad tremenda. Señal de ello es la entrada que sufrió Gual en el minuto 7 y que le tuvo algunos momentos en el suelo. En el minuto 11 se produce un error en el colegiado que nos pita a favor una falta a Víctor a unos diez metros del área cuando no había existido ninguna infracción. El público ha empezado a increpar airadamente al colegiado con gran insistencia. La falta la ha lanzado Cano fuerte y desviada. Un minuto más tarde se produce un remate de cabeza de Víctor desde el área pequeña pero el remate es flojo y el portero lo detiene sin problemas. La presión balearica ha empezado a disminuir y el Artà, con un juego primitivo y esgrimiendo como única arma una lucha sin cuartel, ha ido adelantando líneas poco a poco. En el minuto 15, el público local reclama con furor un penalti de Marcos a un delantero cometido a la hora de buscar un balón a media altura. La queja no tenía fundamento alguno y el árbitro hizo bien en no pitar nada. El partido se iba nivelando. Nuestro centro del campo no presionaba lo suficientemente arriba y ello permitía al centro del campo local tocar un poco la pelota. Además, la poca aptitud de Reeb a la hora de luchar los balones por alto era otro inconveniente. Joan Gual estaba desaparecido desde el principio y sólo un excelente Rubio y un muy activo Cano eran los que llevaban el peso del juego. Ningún pero a nuestros defensas que han estado muy bien en todo el partido. En el minuto 20, Chema le da un excelente pase a Rubio que en el pico del área se deshace de un defensa y dispara ligeramente desviado. Un minuto más tarde, Reeb conduce un balón en la medular y lo pasa a Cano quien lanza desde su banda y su disparo (que parecía ser un centro al área) tiene que ser sacado por el portero en una gran intervención. Parecía que volvía el dominio pues en el minuto 22 es Reeb quien remató desde la frontal del área pero su disparo fue bloqueado por un defensa y el balón acabó llegándole al portero mansamente. En defensa, Chema seguía exhibiendo su gran estado de forma y era un muro para los atacantes locales. De todos modos, nuestro equipo seguía sin presionar lo suficiente y no merecía la victoria porque no lograba imponer su ley en ningún momento. Al contrario, era el Artà el que había ido llevando el partido a su terreno, convirtiéndolo en un toma y daca que no nos interesaba en absoluto. En el minuto 32 se produce nuestra mejor jugada: Cano saca de banda, el balón le llega a Rubio que tras aguantar la acometida de un defensa se lo pasa a Reeb quien asiste a Víctor para que éste remate desde la frontal del área pequeña en posición forzada saliendo el balón desviado. Era la única jugada trenzada de nuestro equipo en toda la primera parte. Triste bagaje para un equipo que marcha primero en la clasificación. Los últimos diez minutos de la primera parte han sido flojísimos por parte del Atlético Baleares. Daba pena ver cómo el juego se desarrollaba en la mitad de campo blanquiazul. Ante un rival tan limitado la impresión que se daba era decepcionante. El primer tiempo ha acabado con una entrada brutal a Nico por parte del delantero centro local. Tras el pitido final, me quedo con la idea de que algo hay que hacer en el descanso porque la cosa no puede seguir así. Me encontré con el padre de nuestro jugador Xisco Sánchez y coincidía conmigo en lo flojo de nuestro rendimiento.
La segunda parte la vi junto al señor Sánchez. Comenzó con una gran sorpresa: Amor dejó en el vestuario a Reeb y lo suplió por Vicens. A no ser que el alemán tuviera algún problema físico no comprendí la razón del cambio. Lo que está claro es que Reeb no era el culpable de nuestro pobre primer tiempo. Junto con la entrada de Vicens se dieron unos cambios de posición sorprendentes: Gual pasó a la banda izquierda y Rubio a la derecha mientras que Víctor abandonaba la delantera para pasar a cooperar en el centro del campo. Todo hacía indicar que el objetivo de Amor era hacerse con el mando en el centro del campo. Pero no, todo esta sucesión de retoques tácticos no dio resultado y el partido siguió igual. Eso sí, Víctor cortaba balones por alto en el centro del campo pero eso no iba a hacer que marcáramos goles. Vicens se había ubicado como media punta encargado de suministrar balones a un Nevado siempre fuera de sitio. Rubio era el único que daba sensación de poder hacer algo y ya en el minuto 52 remató alto desde la frontal del área tras un saque de esquina de Vicens. El dominio territorial correspondía al Artà ante un Atlético Baleares muy echado atrás, con la defensa incluso dentro del área. En fin, una pena. En el minuto 57, Nico fue entrado brutalmente de nuevo en el centro del campo. Dos minutos más tarde se produjo la jugada que hubiera podido suponer un punto de inflexión en el devenir de los acontecimientos: el número 15 del Artà (que ya había sido amonestado en el minuto 23) es expulsado con toda justicia al mostrarle el colegiado la segunda amarilla por un codazo en un salto con Vicens. Nos quedábamos con uno más y faltaban 31 minutos para el final. Pero todo siguió igual. Nada de echarse hacia delante en busca de la victoria con coraje, nada de dominar el juego a placer, nada de nada. Todo siguió igual de mal. Para más inri (en una clara muestra de sus intenciones) el técnico del Artà cambió a su delantero centro para dar entrada a un volante defensivo. Ocho minutos tardó el técnico balearico en efectuar un cambio y no sirvió para nada: quitó a un sufrido Nico y dio entrada al juvenil Jaime para que se colocara en punta por la izquierda acompañando a Nevado. Esto vino acompañado por un nuevo cambio de los volantes pasando Gual otra vez a la derecha y Rubio a la izquierda. Pero todo este rompecabezas no sirvió absolutamente para nada. Y no sirvió para nada porque no podía servir para nada. Lo importante es que afrontábamos los minutos importantes con Reeb en la ducha y con Jaime en el campo. Pero Amor no dejó de jugar con cuatro defensas. Y ¿para qué demonios quería los cuatro defensas? ¿para parar la avalancha ofensiva de los extraordinarios delanteros locales? En fin, lastimoso. No se notó para nada la superioridad numérica blanquiazul en ningún momento. Y no se notó porque no se podía notar porque los nuestros no se fueron a por el partido. Para mí, lo que tenía que haber hecho Amor era poner a Xisco en la medular pasando a jugar con tres defensas. No tenía pinta de que se fuera a abrir el marcador a no ser en un saque de falta o de esquina o en un rebote o una jugada aislada. Se iba acercando el final del partido y con ello el temor de los pocos aficionados balearicos a encajar un gol en cualquier jugada aislada. El primer susto nos lo llevamos en el minuto 76 cuando tras un fuerte saque de puerta un delantero rival remató de cabeza hacia atrás saliendo el balón alto por poco. En el minuto 79 se produjo la mejor ocasión de gol blanquiazul: Vicens controla un balón en la medular, levanta la cabeza y manda un centro magistral a Rubio en la derecha quien manda el balón al punto de penalti para que Nevado rematara de cabeza al larguero. Fue una auténtica lástima y el padre de Xisco se llevaba las manos a la cabeza. En el minuto 80, Gual sacó una de esas faltas ideales para él pero el esférico salió rozando el palo. En el minuto siguiente llegó nuestro gol: Rubio, ¡no podía ser otro!, se llevó por coraje un balón en la frontal del área y pegó un zapatazo cruzado que se coló en la portería local. Parecía que la victoria la teníamos en la mano pero no. El Artà, a la desesperada, adelantó líneas en busca del empate y en los minutos siguientes nos dominó por completo. Tras un fuera de juego inexistente de Jaime que cortó un peligrosísimo contragolpe llevado por Gual, vino el empate. Balón mandado al área desde la banda derecha del ataque local y Cano, al ir a cortar el balón, llegó tarde y derribó al atacante. Era el colofón a una tarde para olvidar. Penalti y gol. Y de aquí al final sólo cabe reseñar que tuvimos una última ocasión para la esperanza en un lanzamiento directo de falta de Gual que el portero desvió en una gran intervención. Tras esto, el árbitro pitó el final y los balearicos nos quedamos tristes porque nos hubiera gustado ver otro partido. Otro partido con otro rendimiento en nuestros jugadores y otra dirección táctica por parte de nuestro entrenador.
Con este punto tenemos 62 en nuestro casillero. Ya queda menos para el ascenso pero desde luego si hubiéramos jugado siempre como hoy no iríamos primeros destacados a estas alturas.
A pesar de este revés, sobre todo por la imagen ofrecida, la vida sigue y el próximo domingo tenemos todos una cita en nuestro Estadio Balear para animar a nuestro equipo en el compromiso que nos medirá al Poblense B.
Salud.
Javier.