lunes, 21 de enero de 2008

2006/02/19

LIGA REGIONAL PREFERENTE. JORNADA 25
POLIDEPORTIVO MUNICIPAL DE SANTA PONÇA: 150 espectadores

SANTA PONÇA-ATLÉTICO BALEARES: 0-0

SANTA PONÇA: Lechuga, Jairo, Adi, Héctor, Alex, Sandro, Jota, Ordinas, Nevado, Bueno y Rubén. SUPLENTES: Toni, Sylvio, Roma, Bosch.

ATLÉTICO BALEARES: Marcos Blázquez, Juan Martín "Rubio", Chema Expósito, Miquel Àngel Campins, Víctor Sánchez, Joan Gual, Nicolás Guzmán (Xisco Sánchez, min. 85), Jörg Reeb, Agustín Nájera (Aymerich, min. 77), Sergio Nevado (Joan Carles Vicens, min. 71) y Lucas Pou. SUPLENTES: Raúl Reus (ps), Luc Beguide.

ÁRBITRO: Reus Vidal.
AMARILLAS: Sandro, Bueno, Alex; Víctor (min. 51), Gual (min. 65), Reeb (min. 86).

¿QUÉ PASA EN LAS SEGUNDAS PARTES?
El Atlético Baleares acumula tres partidos seguidos fuera de campo sin marcar

Esta jornada nos deparaba un desplazamiento difícil. El Santa Ponça se presentaba con unos números excelentes en los diez compromisos previos: 7 victorias, 2 empates y 1 derrota. Por nuestra parte, en las mismas diez jornadas presentábamos un registro de 8 victorias, 1 empate y 1 derrota. Por tanto, a priori la cosa se presumía complicada.
El día de hoy ha sido ventoso con lo que ello conlleva de perjuicio para jugar un fútbol de combinaciones y de calidad. Si a ello le añadíamos las reducidas dimensiones del terreno de juego y su mal estado (con un césped artificial pelado) llegábamos a la lógica conclusión de que se vería un mal partido, con muchos pelotazos y que se decidiría, en su caso, en una jugada a balón parado.
Tras pagar diez euros de entrada me he encontrado con unos balearicos que me han informado acerca de la victoria de nuestro juvenil por 2-3 en el campo del Penya Arrabal. Era una noticia que me alegraba y disipaba por un momento los nubarrones que me producían todos los considerandos anteriores.
Minutos antes de comenzar el partido caen en mis manos las alineaciones y me encuentro con la novedad de la vuelta de Víctor al eje de la zaga debido a la ausencia de Cano por sanción. Además, le echo un vistazo a la lista de suplentes y me topo con la presencia del juvenil Aymerich. Seguimos con la enfermería lo suficientemente poblada como para que Toni Amor tenga que acudir al juvenil para completar las convocatorias. Por tanto, el dispositivo táctico balearico era el siguiente: Marcos en la portería; en el lateral derecho Rubio, en el izquierdo un portentoso todo el partido Chema, con Victor y Campins compartiendo el eje de la defensa. En el centro del campo evolucionarían Gual por la derecha, Agus por la izquierda y Nico y Reeb por el centro; por último el ataque se encargaba al tandem letal formado por Sergio Nevado y el gran Lucas Pou. Todo parecía perfecto con una alineación de campanillas. Uno se anima cuando la lee y piensa que a pesar del viento y del lastimoso terreno de juego vamos a ganar el partido.
Y la verdad es que cuando empieza el partido uno se va animando porque ve cómo nuestros muchachos salen decididos a solventar el partido por la vía rápida. Mucho dominio territorial, gran presión al rival para robarle rápido la pelota y la sensación de peligro que se va incrementando con el paso de los minutos. Por su parte, el Santa Ponça, que en la visita al Estadio Balear de la primera vuelta me pareció un equipo potable, se dedica a pegarle a todo lo que se mueve. Parecía que los locales se jugaban la vida e iban al límite en todas las acciones. Su entrenador, un tal Fortunato, con un chupa-chups en la boca, iba aleccionando a sus pupilos en el dudoso arte llamado "a la caza del futbolista". Era indignante ver cómo los bigardos vestidos de verde iban cazando a Nico (sus tobillos padecieron las iras de los incontrolados de verde), a Reeb (pobrecito, lo que tuvo que padecer ayer este excelente jugador: nada menos que tres entradas en la primera parte), a Víctor (con un rodillazo en los riñones en el último minuto del primer tiempo que sólo de verlo se le ponían a uno los pelos como escarpias). Todo este alarde de patadas iba complementado con una exhibición espectacular del uso peligroso de los codos en todos los balones disputados por alto (que se lo pregunten a Agus que lo tuvo que padecer). Para rematar, estos muchachitos de Santa Ponça tampoco tiraban fuera el esférico cuando una de sus blanquiazuladas víctimas yacía en el piso tras una de sus furibundas entradas. Y lo más grave: todo esto ocurría ante los cándidos y miopes ojos del impresentable colegiado, vestido a la sazón con una combinación de colores bermellones y negros que daba que pensar.
Como iba diciendo, el partido empezó muy bien, con un Sergio Nevado muy participativo y con un dominio absoluto liderado por un excelente Reeb que se multiplicaba tanto en ataque como en defensa. También Gual por la derecha llevaba de cabeza a un nerviosísimo Adi. Por su parte, en la izquierda podíamos ver la franca mejoría de Agus tras una serie de partidos en los que se mostró gris. Lucas, como siempre, se pasaba gran parte del tiempo en el suelo ante las caricias de los rivales. El primer lanzamiento a puerta fue en el minuto 8 por mediación de Reeb pero al disparo le faltó fuerza y el portero desvió a saque de esquina. La presión era constante con un Chema extraordinario que se hizo amo de su zona y que incluso se proyectaba en ataque. Nuestra defensa estaba colocada en el círculo central y todo el juego transcurría en la mitad de campo local. El gol no era cosa más que de esperar y la primera ocasión clarísima de gol vino en el minuto 18: un balón largo y alto enviado a la mitad de campo local es prolongado hacia atrás de cabeza por Nevado; Lucas arranca hacia el área tras haber superado el envío al último defensa rival: ya tenemos a Lucas entrando en el área en solitario y afrontando la desesperada salida de Lechuga y cuando el gol ya se cantaba en las gargantas de los balearicos presentes se produjo el fallo de Lucas que no supo evitar la oposición del guardameta y estrelló su disparo contra su cuerpo. El rubio delantero se llevó las manos a la cabeza ante tan magnífica ocasión desperdiciada. La maquinaria blanquiazul no cejaba y estábamos en la mejor fase del juego visitante y así un minuto más tarde es Gual, que 6 minutos antes nos había deleitado con una fenomenal jugada por la derecha en la que había dejado sentado a Adi, quien ejecutó una falta directa de forma magistral y el balón golpeó en el larguero de Lechuga. En el minuto 25 fue de nuevo Gual quien remató con el empeine de la pierna derecha y su buen lanzamiento salió alto por poco. Lucas, con ganas de resarcirse del fallo anterior, dispuso de otra magnífica ocasión en el minuto 35 al rematar desviado de cabeza dentro del área pequeña. Los ferrerets presentes no se lo podían creer, no era posible tanta mala puntería pero ayer el balón no quería entrar. Antes de que el impresentable colegiado de turno pitara el final de esta primera parte hubo tiempo para otra grandísima ocasión: la jugada empezó con un genial Agus que giró sobre sí mismo en una magnífica maniobra y pasó hacia Lucas en la frontal del área; éste se marchó de dos rivales con mucha habilidad buscando el hueco necesario para disparar y cuando lo hizo el balón fue rechazado por el cuerpo de un defensa llegando el esférico a los pies de Gual quien penetró unos metros en el área y lanzó cruzado saliendo el tiro rozando el poste derecho de la puerta de un ya batido Lechuga. Todos los miembros de la Penya Atlètica presentes se quedaron con el grito de gol congelado en la garganta y con las manos en la cabeza. Como habrán podido comprobar, el Santa Ponça no creó ningún tipo de peligro y todo su cometido consistía en defenderse. La segunda parte comenzó sin cambios en nuestro equipo. Ya desde los compases iniciales se pudo observar un cambio radical en el juego: el Santa Ponça adelantó sus líneas, se olvidó de limitarse a pegar y empezó a jugar al fútbol liderado por su número 7, un jugador rapidísimo y muy habilidoso. Se acabaron la presión, el dominio y las ocasiones de gol de nuestro Atlético Baleares. Todo nuestro centro del campo desapareció y el partido se convirtió en un calco del de Alcudia. El Santa Ponça no disparó entre los tres palos en todo el segundo periodo pero dominó el juego. Los nuestros daba la sensación de que se conformaban con el empate. La cosa empezaba a ponerse fea y el riesgo de encajar un gol en cualquier balón enviado hacia nuestra área hacía que la afición balearica empezara a pasarlo mal. Para no perder la costumbre, los jugadores rivales seguían zurrándole a Lucas como por ejemplo pasó en el minuto 57 en el que fue emparedado literalmente por dos angelitos vestidos de verde. En el 60 fue Reeb quien comenzó una interesante acción por la banda derecha que continuó Gual con pase final a Rubio que disparó desviado junto a la cruceta izquierda de la portería de Lechuga. La mejor acción del cuadro local se produjo en el minuto 73: el citado nº 7 hizo una gran jugada individual en la que cruzó casi todo el campo y su centro desde la parte derecha fue rematado de forma fallida saliendo el balón por la línea de fondo mansamente. Dos minutos antes, un luchador Nevado dejaba su sitio a Vicens en una clara manifestación de las intenciones conservadoras de nuestro entrenador. Poco más tarde, un cansado Agus fue suplido por el juvenil Aymerich. La presión local duró hasta el minuto 75: el Santa Ponça dio por bueno también el empate y retrasó sus líneas. Esto permitió que nuestro juego se reavivase no sin que nos lleváramos un buen susto en el minuto 82 cuando tras un fallo de Rubio en el pase se montó una rapidísima contra local que acabó con un remate alto desde la derecha. Sin embargo, el susto final se lo llevó el Santa Ponça ya que en el minuto 92 se produjo la gran ocasión balearica de la segunda parte: tras un centro al área el balón le llegó a Lucas que remató en semifallo, el balón le llegó rebotado a Xisco (que había suplido poco antes a Nico) quien dentro del área pequeña remató primero con el pie y luego con la cabeza ante la oposición de Lechuga paseándose el esférico por la línea de gol. Fue una pena.
Así acabó el partido, con un Atlético Baleares que no pasó demasiados agobios en esta segunda parte pero que no exhibió ni la ambición ni las ganas necesarias para ser un equipo campeón arrasador.
Tras este punto de hoy ya sumamos 58 y estamos a 9 del segundo clasificado, el Alcudia. No dudéis, balearicos, que seremos campeones. El ascenso se acerca y ya podemos poner al champán a enfriar para celebrarlo. Ese día haremos una gran fiesta porque el Atlético Baleares habrá salido de una de sus crisis más importantes de toda su historia. La próxima jornada recibimos al Murense y la victoria caerá a buen seguro de nuestro lado.
Hasta pronto.
Salud.
Javier.